Mural del Libertador Simón Bolívar en Caracas. (Foto: Comando Creativo / Sputnik News)

Venezuela, después de la Batalla de Carabobo

La Batalla de Carabobo, que hoy cumple su bicentenario como uno de los eventos decisivos de la génesis de la patria venezolana, no fue precisamente el cierre de una etapa de dominio y asedio español. Una ristra de sucesos se llevaron a cabo como parte del estertor de un imperio en fase de negación y en pleno declive, lo que lo hacía más peligroso.

La Campaña de Occidente: Fue una serie de operaciones militares que se llevaron a cabo entre 1821 y 1823 en los actuales territorios de la costa caribeña colombiana y el occidente venezolano.

Ya el general Bolívar se encontraba en las campañas del sur, por ello no participó, se trató de confrontaciones seriadas que lideraron José Antonio Páez, por parte de los patriotas, mientras que las tropas monárquicas estuvieron dirigidas por Francisco Tomás Morales.

Este había abandonado a Miguel de La Torre durante la campaña de Carabobo, recibió el mando de diversas unidades de soldados, milicianos y guerrilleros supervivientes al desastre, más otras unidades con armamento traído desde Cuba, a donde posteriormente fue enviado el general derrotado.

A pesar de que el final de dicha campaña se considera convencionalmente el final de la guerra, durante varios años más rebeliones y guerrillas de carácter monárquico erosionaron mucho más la estabilidad de la ya devastada Venezuela.

En la actual Colombia (entonces Nueva Granada), una vez pacificada la costa caribeña, la región sureña de Pasto quedó por unos años más como último bastión realista.

Aun en 1826, Bolívar hacía saber a Urdaneta su temor de que los corianos se sumaran en masa a apoyar cualquier intento español de reconquista.

La República de las revueltas: El clima de anarquía que había en gran parte de Venezuela facilitó la viralización de las revueltas de unidades sobrevivientes al desastre que les significó batalla de Carabobo y guerrillas realistas locales.

Sin más estructuras que las necesarias para el combate, estos grupos conformados por soldados licenciados o que desertaron luego de la derrota ya tenían la costumbre de extorsionar o simplemente saquear las propiedades ajenas, principalmente en Apure.

El repliegue continuo de los realistas que actuaron en Ocaña, Valledupar y la Guajira, y que además se refugiaron en el Cauca y el bajo Magdalena desde la derrota en Boyacá (1819), intensificó la disputa por el control de enclaves portuarios como Cartagena y Barranquilla, también hizo de Puerto Cabello, Coro y Maracaibo sus plazas fuertes con nutrido apoyo popular.

En el Caribe colombiano despuntaron los liderazgos nativos estimulados por la vigente influencia peninsular, entre ellos el coronel guajiro Miguel Gómez y los samarios (es decir, de Santa Marta) Vicente Narciso Crespo y Thomas Pacheco.

Contraofensiva definitiva y capitulación: El teniente coronel José Reyes González, apodado “el Cojo”, venció en Coro, Cumarebo y la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.

Los generales Mariano Montilla y Manuel Manrique iniciaron un avance coordinado contra Maracaibo hasta sitiarla.

El almirante Padilla sentenció la derrota realista en la batalla naval del lago de Maracaibo el 24 de julio de 1823.

En septiembre de ese año, las tropas del general Santiago Mariño y el Coronel Fernando Figueredo emprendieron el último asedio a Puerto Cabello.

En noviembre Páez, hace capitular al general Sebastián de La Calzada atrincherado en el Castillo de San Felipe para ese entonces.

Por qué es importante: El deterioro de las condiciones de vida de la población fue el precio a pagar por la independencia, sobre todo por el costo que significó alcanzar la unidad nacional en torno al ideario independentista. La lucha, que fue dispersada y hasta diluida por divisiones, traiciones y disputas mezquinas, se mantuvo firme debido a la inspiración superior de Bolívar, quien al final fue traicionado junto al pueblo. Es la fractalidad de la historia la que la hace siempre contemporánea.

ASOCIADO
Instituto Samuel Robinson para el pensamiento original.
Caracas. República Bolivariana de Venezuela. 2021.

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