Campo Carabobo, ubicado en el estado que lleva su nombre. (Foto: Archivo)

La permanencia de Carabobo en Hugo Chávez

El Comandante Hugo Chávez solía establecer una línea continua entre la Batalla de Carabobo y los retos de la Revolución Bolivariana “porque en el pasado está sin duda alguna el secreto, la llave, muchas veces los misterios que hay que descifrar para entendernos mejor como seres humanos”, dijo en una alocución conmemorativa de la gesta en el año 2000.

“¡La Patria, el sueño es la patria, que nació en Carabobo ayer!”: Esta frase resonó en su alocución de 2012, proviene de la obra “Esa espiga sembrada en Carabobo” del artista integral César Rengifo. En aquella oportunidad, la última que tuvo de encabezar un acto conmemorativo en el patio de la Academia Militar de Venezuela, destacó no solo el día de la batalla, sino la arenga del 23 de junio.

Pocas horas antes de la hazaña, en la revista que pasó al Ejercito Unido Libertador en la sabana de Taguanes, Simón Bolívar lanzó la frase “mañana seréis invictos en Carabobo”. En referencia a ese hecho, el Comandante Chávez se dirigió a la juventud venezolana exclamando “¡hoy seguimos siendo invictos en Carabobo y mañana seguiremos invictos en Carabobo!”.

Agregaba que “cuando se habla de la independencia estamos hablando de la vida de la patria, una patria sin independencia no es patria, un país puede ser un país, pero no es una patria, una patria dominada no es patria, en verdad, en verdad no sería patria, Venezuela comenzó a ser patria de nuevo, como comenzó a hacerlo hace 191 años, desde la sabana de Carabobo”.

Un hito marcado por la unidad y la independecia: En la alocución del 2000 consideró que “aquel día fue como el sello, fue como el broche de oro, fue como terminar la redondez de un círculo, círculo que se extendió a lo largo de una década, desde 1811 hasta 1821, fue la década del fragor revolucionario”.

También rescató, como valor de aquel hito histórico, el sentido de unidad entre patriotas que debe ser “principio elemental de toda batalla, de toda lucha”. Destacó cómo Bolívar logró en Carabobo una confluencia, la convergencia de todo el pueblo venezolano, de representantes del pueblo y el Ejército “que eran la misma cosa”.

En sus palabras de 2012 insistía en que “Carabobo es la batalla que no termina, es la batalla permanente” y agregó que “no podemos permitir que se vuelvan a cerrar los portones de la independencia, cuánto costo abrirlos de nuevo, cuánto costo abrirlos hace 200 años casi, cuando Bolívar llego a Carabobo con el ejercito unido, es decir el pueblo hecho ejército.

Carabobo hoy: Asedio, bloqueo, muertes, invasiones, saqueo de activos, escasez de insumos básicos para garantizar el derecho a la salud y una brutal campaña de desprestigio es el espectro de ataques que buscan atomizar la patria.

Pregunta Chávez en el prólogo otorgado al libro “Carabobo, un punto itinerario…” del general Jacinto Pérez Arcay: “¿Qué perspectivas futuras pudiéramos nosotros columbrar para el Estado venezolano que nacido con el Grito de Caracas, tuvo que inmolarse contra el Imperio español y dos siglos después sufre los para nada sorprendentes embates mediático-terroristas del imperio globalizador que quiere apoderarse de nuestro petróleo?”.

El faro de luz que constituye el éxito de una empresa como la de 1821 tiene claves que nos catapultan a un futuro abierto a más independencia, solo si son leídas con honestidad.

Por qué es importante: Tanto en su primera alocución conmemorativa a la Batalla de Carabobo, así como en la última, el líder bolivariano fue consistente en valorar la gravitación que ejerce esta gesta en la conciencia nacional.

La construcción de un pensamiento original, nacido a la luz de la historia que es siempre contemporánea, encaminado por la reflexión permanente de las luchas y nutrido de la unidad en medio de la diversidad forman parte de los impulsores que movilicen e irradien al continente la necesidad de ser libres; diría el Comandante, “apoyándonos en el ingenio y la grandeza moral personificados por Bolívar”.

ASOCIADO
Instituto Samuel Robinson para el pensamiento original.
Caracas. República Bolivariana de Venezuela. 2021.

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