Hondureños se desplazan por Guatemala en la parte trasera de un camión. (Foto: Moises Castillo / Associated Press)

La pandemia eleva las cifras de la migración centroamericana

Luego de que los huracanes Eta e Iota azotaran al país centroamericano dejando a decenas de miles de familias sin hogar, un grupo de migrantes hondureños salieron de San Pedro Sula, la zona más afectada por las inundaciones, hasta la frontera con Guatemala.

Contexto: Una portavoz del Instituto Nacional de Migración de Guatemala informó a medios internacionales que las autoridades guatemaltecas no esperaban la llegada de grupos más grandes, por ello, los agentes fronterizos impidieron la entrada a Guatemala a aquellos que no portaban una prueba PCR donde se confirme que no es portador de covid-19.

Hace apenas dos mese atrás, el Gobierno de Alejandro Giammattei deportaba a más de 3.500 hondureños que huían de su país debido a la fuerte crisis económica provocada por la pandemia. Crisis a la que ahora se suman los desastres climáticos.

Honduras contabiliza más de 113.000 casos positivos de coronavirus desde el pasado 11 de marzo, cuando se reportaron los primeros dos contagios, y suma 2.968 decesos a causa de la infección, según reporte del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos.

Cifras: Entre $121 y $162 cuesta una prueba PRC en Honduras, mientras que en Guatemala, el precio ronda entre $82 y $122. Ambos países manejan el proceso de aplicación de pruebas bajo laboratorios clínicos privados, haciendo que el costo sea impagable para la mayoría de la población.

Tal como lo reseña Migration Policy Institute, la inmigración de la región hacia los Estados Unidos tiene una historia que abarca décadas. “Casi la mitad de los aproximadamente 3.5 millones de inmigrantes centroamericanos residentes en los Estados Unidos en 2017 arribaron antes del año 2000”.

“Los inmigrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras, países que conforman el Triángulo Norte centroamericano, representaban 86% de todos los centroamericanos en los Estados Unidos. En 2017, los inmigrantes centroamericanos formaban parte del 8% del total de los 44.5 millones de inmigrantes en Estados Unidos”.

Consecuencias: Muchos centroamericanos padecen aún las secuelas de conflictos civiles, militares y políticos impulsados desde Estados Unidos y que produjeron inestabilidad por años. El intervencionismo, como política para moldear sociedades, produjo desplazamientos que paralelamente hoy tienen las mismas causas. La pandemia solo viene a recrudecer el panorama de desigualdad social.

Durante los últimos diez años, las políticas anti-inmigrantes que sostienen los gobiernos de Estados Unidos, se han recrudecido. Las caravanas de migrantes han sido detenidas en la frontera mexicana y miles fueron apresados en centros de detención una vez lograron pisar suelo norteamericano.

Por qué es importante: Recientemente se hizo público que más de 28 mil niños han sido separados de sus padres gracias a la política de “tolerancia cero”, según el Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU. Las fotografías donde los muestran encerrados en jaulas recorren el mundo ante el silencio cómplice de muchos gobiernos y organizaciones que defienden los derechos humanos.

La hipocresía imperial retiene a la fuerza laboral mejor capacitada y desecha a la que no cumple con sus estándares mínimos. Aunque los inmigrantes centroamericanos son en porcentaje la fuerza laboral más grande, 72%, y representan mucho más que las poblaciones nacidas en el extranjero y nacidas en los Estados Unidos, las condiciones laborales no son las más optimas y viven permanentemente con temor a ser encarcelados o deportados.

ASOCIADO
Instituto Samuel Robinson para el pensamiento original.
Caracas. República Bolivariana de Venezuela. 2021.

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