La guerra nuclear no ocurrió en la Guerra Fría por razones de suerte. (Foto: Strahil Dimitrov / Getty Images)

¿Nos deslizamos hacia la posibilidad de una guerra nuclear?

Tensiones geopolíticas, cambio climático, fallecidos por covid-19, elecciones fuertemente disputadas. Todos estos temas, en mayor o menor medida, ocupan buena parte de la cobertura informativa de los medios de comunicación. Pero quizás el tema más grave de nuestra época es el que tiene menor atención.

Panorama: El pasado 19 de abril, el Comando Estratégico de los EE.UU., rama del aparato militar encargado de la coordinación, planificación y ejecución hipotética del arsenal nuclear del imperio, tuiteó lo siguiente: “El espectro del conflicto actual no es lineal ni predecible. Debemos tener en cuenta la posibilidad de que un conflicto conduzca a condiciones que podrían llevar muy rápidamente a un adversario a considerar el uso nuclear como la opción menos mala”.

Cambio de postura: El tuit, que generó una intensa alarma en la red social, encaja en un cambio de postura sobre el tema de las armas nucleares: el paso peligroso entre su uso disuasivo y su uso real, enmarcado en juegos guerra y directrices estratégicas que EE.UU. viene desarrollando desde hace algunos años para plantear como creíble un escenario de enfrentamiento nuclear contra sus principales adversarios geopolíticos, Rusia y China.

Más bombas: El almirante Charles Richard, comandante del Comando Estratégico de los EE.UU., recientemente en una audiencia del Comité de Servicios Armados del Senado afirmó que, frente al supuesto auge de China en la fabricación de armas nucleares, EE.UU. debía mejorar con urgencia su infraestructura (fabricar más bombas y ampliar el arsenal atómico) y tomar el desafío planteado como real. Pese a que el arsenal de China todavía es incomparable con el de EE.UU. en número de ojivas y dispositivos de lanzamiento, Richard aprovechó la situación para redoblar los tambores de guerra contra el gigante asiático.

Quiebre: El tratado START (Strategic Arms Reduction Treaty), firmado entre EE.UU. y la extinta Unión Soviética durante la Guerra Fría, es el pilar más importante en la regulación internacional de las armas nucleares. Ha habido múltiples versiones en las últimas décadas y el principio de reducir el arsenal de las principales potencias se ha mantenido. Aunque en febrero se extendió el New START que entró en vigor en 2011, el especialista Slava Zilber destaca que existe una “carrera armamentista nuclear mundial” altamente peligrosa y que “realmente no ha habido reducciones (de los arsenales) significativas durante años”.

Tensiones: Las declaraciones del almirante Charles Richard, el tuit del Comando Estratégico de los EE.UU. y la fragilidad en las regulaciones internacionales coinciden con un aumento de las agresiones geopolítica de EE.UU. contra China, Rusia y potencias intermedias aliadas como pocas veces se ha visto en décadas. Este ambiente de alta tensión geoestratégica compromete la seguridad internacional y hace del uso de armas nucleares una posibilidad cada vez más latente.

Por qué es importante: La investigadora Caitlin Johnstone ha llamado la atención sobre este tema en un artículo publicado recientemente en su página web personal. En su visión, la catástrofe nuclear en la Guerra Fría no ocurrió por un factor de suerte principalmente. El control sobre las armas nucleares, indica en su artículo, está a cargo de numerosos funcionarios y responsables de múltiples niveles, por lo que un error de cálculo que detone una eventual confrontación es probable. El coqueteo con la guerra nuclear vuelve a ser tan peligroso como en los peores momentos de la Guerra Fría debido a las “agendas psicopáticas de los imperialistas ávidos de poder [que] perpetúan este loco acto de equilibrio, y no nos beneficia a ninguno de nosotros, la gente común, de ninguna manera”.

ASOCIADO
Instituto Samuel Robinson para el pensamiento original.
Caracas. República Bolivariana de Venezuela. 2021.

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