Joe Biden e Iván Duque sostienen una conversación con tono íntimo. (Foto: Archivo / Medios)

Iván Duque apuesta al quiebre del diálogo en México

Elevando el tono de discurso a un nivel de violencia cada vez mayor y empleando otros recursos de provocación y confrontación, el gobierno de Colombia busca perturbar las negociaciones en México para descarrilar el clima de confianza que se ha construido.

Declaración: Hace pocos días, durante su visita a España donde mantuvo un encuentro con el arquitecto del cambio de régimen Leopoldo López, Iván Duque afirmó sentirse “escéptico” con el proceso de diálogo entre el Gobierno Bolivariano y las oposiciones de Venezuela en Ciudad de México. El mandatario remarcó su apoyo al ex diputado Juan Guaidó y destacó el comportamiento hostil de su administración contra Caracas, recordando que ha sido un actor clave en el cerco diplomático de los últimos años y en las maniobras de criminalización que tienen como punto de partida una serie de manipulaciones en torno a los derechos humanos.

Provocaciones: Días después de esta declaración, y coincidiendo con la visita de Duque a EE.UU., el jefe del Comando Sur, almirante Craig Faller, arribó a Colombia para entablar reuniones con la cúpula militar colombiana en vista de reforzar la “cooperación en materia de seguridad”. La visita de Faller fue un evidente acto de provocación e intimidación contra Caracas, pues venía a demostrar que la estrategia de descarrilar el diálogo en México cuenta con el aval de EE.UU. y, específicamente, de su brazo armado.

Sanciones: Durante su estadía en España, Duque también afirmó que no se debían “aflojar ninguno de los mecanismos de presión” contra Caracas, una referencia directa a la sanciones económicas y financieras que han socavado la estabilidad y la calidad de vida de la población venezolana. La eliminación de las sanciones es uno de los pilares básicos de las negociaciones en México, razón por la cual Duque apuesta a deslegitimar el proceso en caso de que hubiese un avance sólido en este sentido.

Más acciones: En la última semana, la lógica de confrontación de Bogotá ha ido en ascenso:

  • Desde la cancillería colombiana se cuestionó la participación del presidente Nicolás Maduro en la VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC.
  • Durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Duque acusó al Gobierno Bolivariano de “narcodictadura” y pidió no ser “ingenuos” con el diálogo.
  • El día de ayer, en una operación de propaganda que evidencia la frustración de la administración de Duque, la cancillería colombiana aseveró que un avión no tripulado venezolano incursionó en territorio neogranadino, cerca del río Arauca.

Intereses: La campaña contra el diálogo en México impulsada por Iván Duque se enmarca en una amplia gama de intereses y urgencias. El declive del uribismo y sus complicadas perspectivas de cara a las elecciones presidenciales del año que viene, obligan a Duque a prolongar el conflicto con Caracas con el propósito de sostener sus compromisos geopolíticos con Washington y mantener contento al sector más radical de su electorado. A su vez, dicha postura de hostilidad e intransigencia busca extender el dominio ilegal sobre Monómeros, el segundo activo patrimonial más importante de Venezuela después de Citgo y una válvula esencial para el equilibrio del agro y el narcotráfico colombiano.

Por qué es importante: La frustración de Bogotá frente a los avances de las negociaciones en México es cada vez más visible, lo que supone, automáticamente, una ampliación de la zona de peligro, incertidumbre y guerra de baja intensidad que ha caracterizado el perfil de la política exterior de Duque contra la República Bolivariana de Venezuela en los últimos años.

ASOCIADO
Instituto Samuel Robinson para el pensamiento original.
Caracas. República Bolivariana de Venezuela. 2021.

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