El diálogo auspiciado por el Reino de Noruega es el evento clave de la política venezolana en 2021. (Foto: Archivo)

Detalles del primer acuerdo entre Gobierno y oposición en México

Recientemente, los actores políticos dialogantes de Venezuela en Ciudad de México acordaron que ocurrirá un nuevo encuentro en septiembre próximo, en el marco de diálogos y acuerdos.

El resultado preliminar del diálogo se impone como un hito por estar formulado en un documento que ha sido presentado públicamente y que al ser firmado por las partes establece una hoja de ruta a seguir.

Significado político: El significado del Memorando de Entendimiento firmado establece pautas básicas a las cuales debemos prestar atención.

El documento determina a las partes como “Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela” y “Plataforma Unitaria de Venezuela”, sin referencia alguna al gobierno de Juan Guaidó. En efecto, la “Plataforma”, al firmar, da por sentada la inexistencia del gobierno “interino”, pues este se sostiene sobre la supuesta ausencia total del presidente venezolano Nicolás Maduro y por el contrario su gobierno termina reconocido por los opositores en el Memorando.

El objeto del diálogo es consolidar un acuerdo “integral”, “incremental”. En otras palabras, de manera progresiva, probablemente en un lapso no inmediato.

Un aspecto muy relevante del documento determina que los acuerdos que se alcancen deben estar en estricto apego a la Constitución nacional, tal como reza al final del objetivo de las negociaciones. En otras palabras, se ratifica la Constitución como carta de navegación política. No pueden generarse presiones o demandas que estén fuera de la norma constitucional ni mucho menos pretender que se generen acuerdos que vulneren la Carta Magna.

La oposición claudica en todos sus relatos al firmar un compromiso donde establecen el respeto al Estado de derecho, al ordenamiento jurídico del Estado venezolano, al fortalecimiento de la democracia inclusiva, al respeto a los derechos humanos, así como la sanción a su violación y por el rechazo a las formas de violencia política contra el Estado y las instituciones.

“La negociación se dará bajo el principio de que nada está acordado hasta que todo lo esté”, dice el memorando. Sin embargo, este incorpora la posibilidad de avanzar en áreas que no presenten mayores obstáculos y ejecutar acuerdos en esa línea, con la intención de que el diálogo sea dinámico y pueda generar victorias tempranas para las partes.

El memorando es firmado por ambas partes “entendiendo la necesidad de que sean levantadas las sanciones contra el Estado venezolano, reivindicando como derechos irrenunciables de la nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”, lo cual debe entenderse como la renuncia de los antichavistas, al menos en un documento, de sus propias formas de existencia política bajo la sombra del gobierno estadounidense.

Por qué es importante: La hoja de ruta para el diálogo, primera línea formulada y acordada por ambas partes, no consiste en un documento con solo aspectos de forma, su importancia radica en el fondo. El documento consiste en una capitulación de los opositores.

Sin embargo, esto no da por concluido el marco de probabilidades con respecto a Venezuela como centro de presión estadounidense. En realidad EE.UU., antagonista real de Venezuela, no está formalmente en México y su propia fuerza de gravedad es un claro factor de perturbación al diálogo. Por ende es indispensable considerar que el desarrollo de los eventos no está sujeto al memorando firmado, sino a factores en gran medida exógenos y fuera de la mesa en México.

ASOCIADO
Instituto Samuel Robinson para el pensamiento original.
Caracas. República Bolivariana de Venezuela. 2021.

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